sábado, mayo 10, 2008


La oración de la maestra


¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.
Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé.
Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame que alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten más.
Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él.
Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos.
Hazme fuerte, aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida.
¡Amigo, acompáñame! ¡Sostenme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi doctrina sea más casta y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo. Yo no buscaré sino en tu mirada la dulzura de las aprobaciones.
Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección cotidiana.
Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas, al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis mezquinos dolores de cada hora.
Aligérame la mano en el castigo y suavízamela más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para saber que he corregido amando!
Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su atrio pobre, su sala desnuda. Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más horas que las columnas y el oro de las escuelas ricas.
Y, por fin, recuérdame desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos en el costado ardiente de amor.





Gabriela Mistral

lunes, mayo 05, 2008

Soy un maestro

Soy un maestro.Nací en el instante en que surgió una pregunta de la boca de un niño.He sido muchas personas en muchos lugares.Soy Sócrates animando a los jóvenes de Atenas a descubrir nuevas ideas a través de las preguntas.Soy Anne Sullivan horadando los secretos del universo para ponerlos en la mano extendida de Helen Keller.Soy Aesop y Hans Christian Andersen revelando la verdad por medio de innumerables narraciones.Soy Marva Collins peleando por el derecho de todos los niños a la educación.Soy Mary McCleod Bethune edificando una gran universidad para mi pueblo, usando cajones vacíos de naranjas como pupitres.Soy Bel Kaufman luchando para ir en contra de la corriente.Los nombres de quienes practicaron mi profesión han ganado el reconocimiento de la humanidad... Booker T. Washington, Buda, Confusio, Ralph Waldo Emerson, Leo Buscaglia, Moisés y Jesús.Soy también aquellos cuyos nombres y rostros se han olvidado hace mucho tiempo, pero cuyas lecciones y carácter se recordarán siempre en los logros de sus alumnos.He llorado de alegría en las bodas de los antiguos alumnos, he reído con regocijo en el nacimiento de sus hijos, y he permanecido con la cabeza inclinada por el dolor y la confusión en las tumbas cavadas demasiado pronto para cuerpos demasiado jóvenes.En el transcurso de un día se me ha pedido ser actor, amigo, enfermero y médico, entrenador, hallador de objetos perdidos, prestamista, chofer de taxi, psicólogo, padre sustituto, vendedor, político y defensor de la fe.Dejand a un lado los mapas, planos, fórmulas, verbos, historias y libros, no he tenido en realidad nada qué enseñar porque mis estudiantes han aprendido por sí mismos, y sé que se necesita el mundo entero para decirte quién eres.Soy una paradoja. Hablo más alto cuando escucho más. Mis más grandes regalos son lo que quiero recibir, agradecidamente, de mis alumnos.La riqueza material no es una de mis metas, pero soy un buscador de tesoros de tiempo completo, en mi búsqueda de nuevas oportunidades para que mis estudiantes puedan usar sus talentos, en mi constante búsqueda de esos talentos que a veces yacen enterrados en la autoderrota.Soy el más afortunado de todos quienes trabajan.A un médico se le permite traer una vida en un momento mágico. A mí se me permite que esa vida renazca día a a día con nuevas preguntas, ideas y amistades.Un arquitecto sabe que si construye con cuidado, su estructura puede permanecer por siglos. Un maestro sabe que si construye con amor y verdad, lo que construya durará para siempre.Soy un guerrero que batalla diariamente contra la presión de los amigos, de la negatividad, del temor, de la conformidad, de los prejuicios, de la ignorancia y de la apatía. Pero tengo grandes aliados: la inteligencia, la curiosidad, el apoyo de los padres, la individualidad, la creatividad, la fe, el amor y la risa, todos ellos me ayudan a levantar mi bandera con su apoyo insuperable.¿Y a quién tengo que agradecer esta maravillosa vida que tengo la suerte de experimentar, sino a ustedes el público, los padres? Porque me han concedido el gran honor de confiarme su mayor contribución a la eternidad: sus hijos.Y de esa menra tengo un pasado rico en recuerdos. Tengo un presente desafiante lleno de aventuras y entretenimiento, porque se me permite emplear mis días en el futuro.Soy un maestro... y doy gracias a Dios por eso todos los días.

-John W. Schlatter-

domingo, mayo 04, 2008


El Buscador

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.Un día nuestro Buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó Kammir a lo lejos, pero un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. Estaba rodeaba por completo por una especie de valla pequeña de madera lustrada, y una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El Buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como por azar entre los árboles. Dejó que sus ojos, que eran los de un buscador, pasearan por el lugar... y quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción. "Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días". Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, y sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Al acercarse a leerla, descifró: "Lamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas". El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.- No, ningún familiar – dijo el buscador - Pero... ¿qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de niños?El anciano cuidador sonrió y dijo: "Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré... Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta,mo ésta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de entonces, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anote en ella: a la izquierda, qué fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana, dos? ¿tres semanas y media? Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? ¿y el casamiento de los amigos? ¿y el viaje más deseado? ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones? ¿horas? ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cada gozo, cada sentimiento pleno e intenso... y cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ése es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido."


Jorge Bucay

lunes, abril 28, 2008


Saludos compañeros... Mi amiga Mariadela... me compartió este artículo... me dejó pensando muchísimo... realmente me llevó a un proceso de reflexión que algún momento compartiré con ustedes. Mi vocación es algo muy importante para mí y mi compromiso con la educación va más allá de un 8 a 3. Pero qué podemos hacer cuando no recibimos la cooperación de otras áreas. Cuando competimos fuertemente con unos medios de comunicación que son mucho más atractivos que todas las maniobras que puedo realizar en mi salón para enseñar las tablas de multiplicación... buenooooo luego les seguiré contando... los dejo con la reflexión que hizo Mariadela... y más abajito... con el artículo... Abrazos, Lori


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Hola compañeros: Me enviaron el siguiente artículo. Creo que contiene una serie de ideas que son pertinentes a todos. Me gustaría conocer lo que piensan acerca de lo que se expone en el artículo que definitivamente nos debe llevar a una profunda reflexión. Ahora bien aquí está mi comentario. Cuando el autor menciona que el desempeño del estudiante es reflejo del maestro, quizás pueda ser cierto pero no debemos dejar a un lado al resto de la comunidad escolar. ¿Y los padres? ¿La comunidad? No tienen ninguna relación con el desempeño de los estudiantes. Si bien es cierto que los estudiantes de la actualidad están en un proceso de "deseducación", yo prefiero desaprender, se encuentran también inmersos en una serie de situaciones que involucran a todos. Me refiero a los fenómenos relacionados a la globalización, las políticas neoliberales que tratan cada día hacer de la educación un lucro, un negocio. Pues claro, los estudiantes se preocupan más por Britney y sus problemas psicológicos que por saber quien fue Virgilio Dávila, Julia de Burgos, Antonio S. Pedreira. ¿Quién gana más Britney o uno de estos grandes escritores? Todos nos encontramos en un gran proceso de desaprender, pero considero que debemos redirigir todo hacia un proceso educativo de concienciación. YAAA....Mariadela
Me pareció muy interesante... se lo envío a ustedes y a los maestros. Compártanlo. Salió en La Revista de El Nuevo Día de hoy domingo.




La conciencia individualista

A pesar de los adelantos tecnológicos, los estudiantes de 2008 están mucho más alejados del mundo que los de 1998.

Por Javier Ávila / doctoravila@gmail.com



Durante el primer día de clases en una universidad de New Jersey, un profesor de historia le hace la siguiente pregunta capciosa a su grupo: ¿Qué tiene que hacer un puertorriqueño para convertirse en ciudadano norteamericano? El profesor hace esto cada semestre, y cada semestre las contestaciones de los estudiantes son alarmantemente predecibles: "No sé" es la respuesta más común, seguida por "tienen que tomar el examen de ciudadanía", "primero tienen que aprender inglés y luego tienen que solicitar una visa" y "casarse con un americano". Entre las respuestas menos populares, vale la pena mencionar: "vivir más de cinco años en el país", "conseguir un permiso oficial para trabajar", "ser estudiante de intercambio", "no tener un récord criminal" y la clásica, "brincar la verja". Son contestaciones reales. El estudiante que piensa que el puertorriqueño tiene que cruzar la frontera o "brincar la verja" para convertirse en ciudadano norteamericano no está siendo metafórico ni sarcástico. Está siendo honesto.¿A qué se debe este desconocimiento abismal de la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos? ¿Cómo es posible que en New Jersey, uno de los estados de mayor concentración boricua en Estados Unidos, exista tal inconsciencia? ¿Quién excusa al estudiante (hijo de padres puertorriqueños) que contestó "no sé"? ¿Cómo es posible que en el país más poderoso del mundo haya tantos alumnos totalmente ajenos a los asuntos políticos, geográficos e históricos que les afectan? ¿Será que no les afectan?Desafortunadamente, el fenómeno de la irreflexión estudiantil no se limita a los Estados Unidos. No olviden que en nuestra querida isla casi todos los habitantes piensan que son blancos. En una clase en San Juan, un estudiante me dijo que sus tres estados favoritos eran Chicago, Miami y Philadelphia, y no me creyó cuando le aclaré que se refería a ciudades en Illinois, Florida y Pennsylvania, no a estados. Debido a extrañas asociaciones circunstanciales, algunos boricuas piensan que Virgilio Dávila y Nemesio Canales fueron o son atorrantes del área metropolitana. Recuerdo que una vez un estudiante me corrigió cuando dije que Manuel A. Pérez fue un gran educador y político. "Profe, no le cambie el sexo a Manuela Pérez". Lo angustioso no fue su comentario, sino las carcajadas triunfales de muchos de sus compañeros que pensaron que el error lo había cometido yo.Nuestros estudiantes aquí y allá han sidos sometidos a una deseducación impresionante. Las prioridades cognitivas se han alterado de tal manera que en cualquier salón de clases en Puerto Rico o en Estados Unidos, más de un ochenta por ciento de los estudiantes sabe cómo se llaman los hijos de Britney Spears, pero no quién fue la ganadora del Premio Nobel de Literatura. En casos extremos -me gustaría pensar que son casos extremos- hay estudiantes totalmente orgullosos de haberse graduado de una institución académica sin haber leído ni siquiera un libro entero. Es igualmente impresionante que a pesar de tantos recursos e innovaciones disponibles en la última década, el vocabulario de los estudiantes de 1998 supere al de los estudiantes de 2008. El conocimiento geográfico, político e histórico de los estudiantes actuales carece de vastedad. Esto no significa que cada año el estudiantado se ha ido embruteciendo; sería una lógica reduccionista y errónea. Tampoco sería correcto afirmar que los estudiantes de los noventa eran mejores que los estudiantes de hoy, ya que en gran parte el desempeño del estudiante es un reflejo del maestro y de cuán preparado está para su público actual. Pero las prioridades, los valores y las actitudes de los estudiantes han cambiado considerablemente.
Los estudiantes de la primera década del siglo veintiuno han adoptado, gradual e inequívocamente, una actitud simultáneamente social y antisocial. Viven conectados a distintas máquinas que los conectan a sus seres queridos, pero su constante conexión ha estropeado su comunicación con otros seres humanos y no ha mejorado su comunicación con sus familiares o amistades. Los estudiantes del nuevo milenio aparentan ser muy independientes, pero detrás de su alta estima propia yace una excesiva dependencia de sus padres, una falta de agallas y competitividad, una asombrosa fragilidad emocional. Y aunque gozan de mayor exposición a la diversidad de un mundo que cada vez se achica con la tecnología, curiosamente muestran un desconocimiento mayor que el de sus pares hace diez años. Lo comprueba el experimento que mi colega, el profesor de historia radicado en New Jersey, ha hecho desde que comenzó a enseñar. Según él, las respuestas más disparatadas (a su pregunta sobre la ciudadanía norteamericana de un puertorriqueño) las han dado sus estudiantes más recientes. Hace unos diez o quince años -cuando no había veinticinco computadoras en cada salón, cuando había menos inmigrantes puertorriqueños en su estado, cuando el mundo era más joven y supuestamente menos sabio- los estudiantes demostraban un conocimiento más completo sobre la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos.Considerando la cantidad y accesibilidad de información sobre un número casi infinito de asuntos globales, ¿cómo puede ser que la conciencia global haya disminuido de una generación a la otra? A menos que sea una broma, que la sofisticación humorística del estudiantado sea tan avanzada que estén tomándole el pelo a mi colega, la explicación reside en una conveniente paradoja: Cuanto más accesibilidad tenemos a lo que existe más allá de nuestro interés inmediato, más nos adentramos en el individualismo. Para el estudiante del nuevo milenio, la creciente exposición a la inmensidad del mundo ha disminuido su sentido de conciencia global, disponiéndolo a asumir una conciencia individualista. Tal vez eso explica por qué la monografía más popular que he asignado en mi carrera docente ha sido una investigación autobiográfica. Jamás había tenido el privilegio de leer ensayos más minuciosos, extensos y apasionados.

domingo, agosto 05, 2007


Educar es enseñar a vivir. No se trata de hacer del aula un lugar interesante, sino de hacer del aprendizaje una experiencia emocionante y relevante. No se trata de una nueva educación a través de las nuevas tecnologías, sino de motivar el aprendizaje significativo, el análisis crítico y el pensamiento creativo día a día.

lunes, julio 30, 2007


De maestro a maestro
Por: José Cáez (Maestro y estudiante doctoral)
Tomado del Periódico El Nuevo Día (31/oct/06)

Hace unos años atrás culpaba a otros colegas de la pobre preparación de mis alumnos. Me sentía incómodo porque mis estudiantes no dominaban las destrezas básicas de matemáticas e inglés y no gustaban de la lectura. No me daba cuenta cómo le faltaba el respeto a la dignidad de mis estudiantes de sólo pensar que no existía en ellos interés por estudiar ni motivación para el aprendizaje.

Esta queja casi perpetua sólo ponía en entredicho mi propio trabajo. Me parecía y me sigue pareciendo horrendo enseñar en un salón sin energía eléctrica, cuando imagino que Aragunde nunca ha trabajado en su oficina alumbrándose con una vela. Es una experiencia humillante para un profesional, que en la mayoría de los casos lo mínimo que posee es un bachillerato, intentar presentar a sus estudiantes un tema mientras ambos sudan copiosamente debido al calor infernal que hace en la mayoría de los salones de las escuelas de Puerto Rico. Calor que no sufre ningún funcionario administrativo del Departamento de Educación.

Es cierto, que en resumidas cuentas, las condiciones de trabajo son pésimas. No obstante, me percaté que bajo estas circunstancias y otras que sufren nuestros estudiantes, no podía continuar culpándolos porque no aprendían y mucho menos acusarle de que no tenían interés. Decidí dejar de quejarme y me puse a hacer mi trabajo.

Si el estudiante no sabe hacer un bosquejo, si no sabe resumir, si no conocen competencias mínimas de matemáticas, pues me dediqué a enseñarle. Ésa en última instancia es mi responsabilidad. No era quejarme de que no sabían y no tenían interés. Eso no es verdad.

Nunca olvidaré una anécdota que me contó un compañero maestro de escuela elemental cuyos alumnos entraban atropelladamente al salón de clases. Todos los maestros se quejaban de lo mismo y el fue él único que ocupó de enseñarles a entrar en orden. Tardó semanas, pero no se quejó, hizo su trabajo.

Vamos a hacer nosotros el nuestro. Olvídate si el colega hizo o no el suyo. Olvídate de tus suposiciones con respecto a lo que deben o no saber los alumnos. Enséñales tú. Si el estudiante aprende, aunque sea lo mínimo, crece su autoestima y se transforma como ser humano, y de seguro será un adulto más productivo.

domingo, julio 29, 2007


Recibi de parte de un compañero... esta reacción a una nota periodística que fuera publicada en el Nuevo Día la semana pasada... Me identifiqué muchísimo con ella, porque yo sentí el mismo "coraje, sentir, indignación, o que se yo" (es que es algo difícil de explicar cuando uno ama a su vocación)... Así que se la comparto... Nos da espacio para un análisis muy detallado de nuestros trabajos... Deberían discutir en foros universitarios discusiones en las cuales participe los maestros del sistema de educación publica y no solamente los altos líderes o escuelas especializadas... son tantas y tantas las cosas que se ocultan... a las que uno luego se enfrenta... bueno... analise usted...

Hugs!


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Durante el día de hoy apareció una nota periódística sobre el DE y la nueva sede que se propone construir, dejando entrever la supuesta "buena labor" del Secretario. Sin embargo, sería muy interesante que se indagara sobre cómo el gobierno o el Estado pretende que el maestro y maestra se echen una escuela al hombro prácticamente en cuanto a la enseñanza se refiere, cuando el Estado no le resuelve a las familias y a los estudiantes con ellas, los problemas sociales que les agobian, tales como: la economía con el IVU, falta de alimentos en la casa y en donde la escuela, para muchos, es el recurso para poder recibir el alimento del día, la falta de recursos tecnológicos, maltratos, abusos, problemas familiares, personales, enfermedades y la incapacidad de lograr en muchos casos el acceso la salud de calidad, abuso de drogas, alcoholismo, violencia, apuestas, desórdenes o trastornos mentales, desempleo... para luego PRETENDER que el maestro o maestra reciba a un estudiante agobiado con toda esa carga social para que esté pendiente, alerta, ilusionado (a) y tranquilo (a) para tener el temple y la concentración necesarias para sentarse a aprender, con el fin último de pasar una prueba y de esa forma el DE recibir los fondos federales que le urge.

Este es un problema complejo, que es de raíces SOCIALES y que no se resuelve con lanzar una carnada insultante de una bonificación. Siento que nos quieren evaluar con el resultado de una prueba (mal hecha), cuando el maestro y maestra trabajamos TODOS LOS DÍAS sacrificadamente, cuando ahora nos han incluido injustamente un nuevo periodo lectivo por el mismo sueldo, cuando nuestro salario básico es de $1,500.00 y los policías ganan $2, 200.00 como salario básico y las enfermeras $2,000.00, siendo nuestra clase trabajadora la que se encarga de educar a TODO un país. ¡AQUÍ QUIEN SIEMPRE SE HA COLGADO HA SIDO EL ESTADO CON POLÍTICAS PÚBLICAS DESACERTADAS!

Los estudiantes son seres humanos cargados emocionalmente con muchos problemas. No son un producto que se encuentra en una línea de producción o ensamblaje donde se pueda "medir" el esfuerzo por la calidad del producto o el resultado del mismo. De ser así, habría que evaluar el por qué sigue habiendo tanta violencia doméstica, maltrato infantil, asesinatos, el crimen va en aumento, la economía no mejora, la infraestructura de las escuelas es pésima, no hay materiales suficientes y de calidad, pero yo no he visto que a ninguna de las personas o funcionarios que tengan que ver con las situaciones antes mencionadas se les critique y deshonren tan despiadadamente como se les ha hecho a los maestros y maestras de Puerto Rico.


En días recientes se le aumentó el salario básico, mediante Convenio Colectivo, a las empleadas de comedores a $1,700.00. ¡Enhorabuena, muy merecido! Sin embargo, esto significa que las empleadas de comedores escolares, que se incorporen al sistema recibirán una paga mayor que un maestro que se inicie en el sistema educativo con un bachillerato y una reválida aprobadas. ¡Qué barbaridad!

La seguridad ha sido otro asunto de mucho cuidado en nuestros planteles escolares. Sin embargo, se proyecta cómo se va a construir una nueva sede del DE y nuestras escuelas reclaman ayuda, ya que están en estado de alerta máxima.

El miércoles, 25 de julio de 2007 cerca de las 12:00a.m. recibí una llamada de la supervisora de los guardias escolares de la escuela donde trabajo, Dr. José M. Lázaro en Carolina para solicitarme el número de teléfono de la directora de la escuela, la Sra. Martha Hernández, debido a que encontraron unas computadoras que se supone estén localizadas en los diversos salones, entre la cancha, la planta baja de la escuela y en el pasillo de la planta alta. De acuerdo a la supervisora de los guardias, quien es madre de una estudiante de salón hogar que tuve el pasado semestre escolar, los ladrones habían entrado una camioneta tipo van a la escuela para llevarse las mismas. Lo más preocupante es que no es la primera vez que se intentan llevar las computadoras de la escuela y que los ladrones puedan tener tan libre acceso a la escuela, cuando en la misma se supone que haya vigilancia continua. Se hizo una querella a la policía, pero desconozco la acción del DE no sólo para con este caso, sino para con la solución permanente de la misma, en vista de que esta semana el gobierno la declaró libre para poderse ahorrar millones de dólares, mientras se roban el equipo de los niños de Puerto Rico.

¡Juzgue usted! Marisol Boria Marcano, MA y Candidata Doctoral UPR
Maestra de Historia y Delegada de Taller (787) 525-7191